miércoles, 14 de septiembre de 2011

Malas ¿Por qué tienen 108 cuentas?

de Budismo Integral, el miércoles, 14 de septiembre de 2011

Malas ¿Por qué tienen 108 cuentas?

En los últimos años, el mala o rosario budista se ha convertido en un objeto de moda, siendo utilizado como ornamento por modelos, artistas, músicos, intelectuales y la gente común. Sin embargo, son pocos los que conocen su profundo significado y el uso que se le da dentro de la práctica contemplativa del budismo tibetano.
¿Por qué tienes 108 cuentas? La respuesta es complicada, pero el origen de 108 es un número sagrado relacionado astrológicamente a las 12 casas astrológicas, multiplicadas por los 9 planetas en nuestro sistema solar. Los Malas también puede tener 109 cuentas, 108 para contar mantra y la Cuenta del Gurú suplementaria (por lo general ligeramente más grande), que es donde el Mala se termina en la borla. La Cuenta del Gurú es agregada como un recordatorio de la devoción sagrada al Maestro o Gurú. Los Malas de muñeca puede tener 22 o 27 cuentas.
¿Cuál es el objetivo de un Mala? El objetivo del Mala desde el punto de vista del budismo, Hinduismo, tradiciones musulmanas o cristianas son para contar oraciones sagradas “Mantra” durante un período de recitación. Por ejemplo, uno podría recitar, ” el Mantra de Om Mani Padme, Mantra de la Compasión pasando una cuenta por cada recitación. Desde luego, uno puede usar el Mala para cualquier rezo sagrado de cualquier tradición espiritual o religiosa.
¿Cómo se debería usar un Mala? Los Malas son usado moviendo los dedos comenzando por la primera cuenta después de la cuenta del Gurú. Cada vez que recita un mantra completo entonces se pasa a la próxima cuenta. Una vez que ha completado una vuelta del Mala y se llega a la cuenta de Gurú entonces se invierte la dirección. La creencia de no sujetar la cuenta del Maestro o Gurú se debe a un sentimiento de devoción, buena disposición o respeto por el mismo.
¿Porqué contar los Mantras?
Algunos practicantes adquieren compromiso de recitar cierto número Mantras en determinado tiempo y para llevar la “cuenta” hacen servir el Mala.
El Mala, rosario o collar de cuentas. No es un objeto de joyería, y no debería ser considerado como tal. Use el Mala con respeto y cuidado, no deje el Mala en el suelo, ni ninguno de los objetos sagrados, incluyendo libros y otros instrumentos rituales de práctica espiritual. Si se le cae el Mala al suelo, tóquese la coronilla de la cabeza recitando, Om Ah Hung, u otro mantra auspicioso que conozca tres veces.
No deje a otra gente tocarlo como un objeto de curiosidad vulgar. Tocar a alguien con un acto de bendición o curación puede ser apropiado. Es muy beneficioso tener el Mala bendecido por un Lama o Gurú.
Los budistas utilizan el Mala para vencer los 108 deseos pecaminosos con el fin de alcanzar el estado de Nirvana. En virtud de su carácter meditativo, estas dos oraciones ejercen en común un efecto de sosiego sobre quienes las utilizan para rezar; les llevan a experimentar y a rezar por la paz, y producen frutos de amor

domingo, 28 de agosto de 2011

[Delfines] Ángeles del océano

La familia de los cetáceos del Planeta Tierra, en la que están incluidos los Delfines y las Ballenas, es mucho más antigua que la Familia DELFIN-Humana. Están más evolucionados y han vivido en las Dimensiones Superiores, mientras que los humanos cayeron en la Tercera. Su placer y su misión es ayudar a que los humanos escalen las dimensiones de vuelta a la Sexta.



Los Delfines y las Ballenas son originarios de Sirio. Son Semillas Estelares que vinieron al Planeta para trabajar con nosotros como maestros y sanadores.
En particular los delfines son maestros de la sanación mediante los sonidos, y hay innumerables historias de seres humanos que han sido sanados tras haberse encontrado con delfines.

A pesar que este hermoso delfín vive en cautiverio, de manera Incondicional sirve como sanador al pequeño que está por nacer en el vientre de esta madre:

Ellos poseen conexiones especiales con los niños.

Así mismo, los delfines irradian Alegría y, a menudo, todos los que se conectan con ellos se contagian de esa Alegría suya y de su Felicidad. Porque los delfines saben cómo impulsar a los humanos a los Espacios Dimensionales Superiores de la Paz y de la Elevación de la Conciencia
.
Hay muchas historias de personas que han vivido acontecimientos significativos y sincrónicos tras haber entrado en contacto con delfines o simplemente con la Conciencia Delfín.
Los delfines son maestros de la Percepción y de la Conciencia Superior; los humanos pueden aprender de ellos a estar en el Tiempo y en el Espacio Holográficos o de la Sexta Dimensión.

Así se aparean:

Las ballenas, por otro lado, son guardianas de los Registros Planetarios Akáshicos o del ADN, y trabajan para mantener las Rejillas Oceánicas Cristal, con la ayuda de los delfines. Sus cánticos tienen la función de transmitir información y Códigos Estelares a las Rejillas Oceánicas, han empezado a trabajar para vincular las Rejillas Oceánicas con las Terrestres a fin de acelerar la evolución de la conciencia entre los Humanos.

El aura de los Delfines puede llegar a medir hasta seis kilómetros a la redonda, son considerados los ángeles y sanadores del Mar.

Ellos se mantienen en una actividad cerebral de frecuencia denominado NIVEL ALFA, precisamente el nivel de meditación que enseñan diversas escuelas espirituales. ¿Podemos llamarles Delfines Maestros?

Un Delfín en el vientre de su Madre:



Ha aparecido en Inglaterra, el círculo mandalas, que aparecen en los campos abiertos. Este círculo es un llamado para despertar a la Humanidad. Parece ser que viene de seres de otra dimensiones o de otros planetas. Y llegan exactamente en el momento perfecto.

El mensaje de los delfines es el AMOR UNIVERSAL,
Lo que nos enseñan los delfines es simplemente la alegría de jugar por el juego y no por el premio, el AMOR por el amor mismo, estando simplemente con el "corazón abierto" para nuestros "hermanos", conocidos ó no.



¿Será que todos necesitamos de esta esencia?
Los delfines aman a los seres humanos.
Cuidemos, amemos y agradezcamos a estos maravillosos seres.

Ellos trabajan irradiando su luz, ayudàndonos a ascender, a dar los pasos en amor hacia nuestra evoluciòn.

Gracias por su amor incondicional...Gracias


Fuente:
Gracias Solcito por la info!!!
Gracias a Lisbeth de Venezuela, quien editó el ppt que recibì. Tambièn gracias a: http://www.iuca.net/Reiki/delfines/index.html

jueves, 25 de agosto de 2011

396 Hz - FRECUENCIA PARA LIBERAR EL MIEDO Y LA CULPANOTA UT (DO) Con esta frecuencia podemos eliminar de nuestro campo cuántico aquellas vibraciones como el miedo y la culpa. Su sonido refleja en nosotros una vibración elevada y equilibrada.

Frecuencias Sagradas - Solfeggio

Las frecuencias Solfeggio son sonidos antiguamente utilizados en cantos gregorianos, al cantarlos se impartía una bendición y una gracia especial.
Se ha podido comprobar como estas frecuencias pueden alterar y modificar la vibración espiritual de las personas, ayudándoles en su crecimiento interior.
Luego de muchos siglos de haber sido  eliminadas del sistema musical tonal, han vuelto a salir a la luz.
LA FRECUENCIAS SON:
UT (396 Hz) para liberar el miedo y la culpabilidad.
RE  (417 Hz) para deshacer las situaciones y facilitar el cambio.
MI (528 Hz) para la transformación y los milagros. Reparación del ADN.
FA (639 Hz) para la conexión y las relaciones.
SOL (741 Hz) para el despertar de la intuición.
LA (852 Hz) para volver al orden espiritual.

"El poder de la respiracion" por Dr. Deepak Chopra

Reflexiones sobre la muerte

Nada es mezquino
Ni hora alguna escabrosa,
Ni es oscura la ventura de la noche.
Y el rocío es claro
Que el sol sale y queda fascinado
Y se deleita del baño:
Que se maravilla el lecho de toda cosa hecha.
Nada es mezquino,
Todo rico como el vino y la mejilla curtida.
Y la ola del mar siempre se ríe,
Primavera de invierno – Primavera de verano,
Todo es primavera: y toda hoja eternamente verde.
Nada es mezquino,
Porque los días no pasan;
Y no llega la muerte ni habiéndola pedido.
Y si la habéis pedido os disimula un hoyo
Porque para nacer necesitáis morir.
Y nunca somos llanto
Sino fina sonrisa
Que se dispersa como gajos de naranja.
Nada es mezquino,
Porque la canción canta en cada brizna de cosa.
Hoy mañana y ayer se deshojara una rosa:
Y la virgen mas joven tendrá leche en el pecho.

El Buda Sakhyamuni murió hace ahora 2547 años según dicen los que de ésto saben.
Murió en Kussinaghar (una pequeña aldea) a la edad de 80 años tras haber ganado la iluminación a los 35.
La iluminación es ese estado del ser que yo entiendo, tan solo de un modo sencillo y limitado, como un estado en donde el odio, el rechazo, el enfado y el miedo ya no salen más del pecho iluminado.
Un estado de ser en donde la avidez, la envidia, el deseo frustrado, la neurosis del QUIERO ya no enturbian la mente: un estado de mente, claro, limpio y vacío.
Un estado de ser, libre, profundo y bello.
Tan bello es ese estado que El Buda anduvo 40 años hablando con las gentes, enseñando, regalando su ejemplo, asegurando de formas bien diversas que “yo puedo y tú puedes”.
Que yo puedo y tú puedes, dejar de ser tú y yo y ser libres, vacíos, limpios y bellos y así dejar de dar vueltas y vueltas o en pos de lo anhelado -que al cabo siempre nos defrauda- o bien huyendo de lo desagradable.
No diré mucho del Buda; podéis leer su historia humana y los eventos de su iluminación en muchas partes. Por ahora solo diré que, tras iluminarse,vivió como un asceta errante, meditando en los bosques y la selva, enseñando de muchas formas distintas a muchas clases distintas de personas. A veces le dolía la espalda ¿Le dolía la espalda? Si, así lo he leído y no sentia apuro al expresarlo.
Creo que esta es una buena reflexión para mi, tal vez para todos: rechazamos las experiencias insatisfactorias, ya sea un dolor de espalda, una enfermedad o que algo no salga como queremos. Lo rechazamos con un sentimiento de frustración, y así quedamos enredados en enfados y odios, por tenues que estos sean.
Además solemos pensar en desarrollo humano mucho más en términos de habitar en un mundo de dioses que en términos de dejar atrás la ignorancia, el egoísmo separador, la avidez de placer, el orgullo.
Meses antes de su Parinirvana El Buda se puso enfermo. Una disentería, ¿puedes imaginarlo?
Y enfermo y viejo como estaba, decidió continuar viaje, a pié, como siempre lo hacía. Quiso despedirse de sus discípulos, quiso asegurarse de que aquellos que seguían sus enseñanzas no tuvieran dudas, preguntas... lo que fuera. Quiso hasta el ultimo instante ser y estar plenamente.
Él vivía de forma profunda y generosa. La verdad que había realizado consistía en no estar separado:
Todo lo que existe, existe teniendo como base a las otras cosas existiendo, todo es interdependiente y todo está interconectado. “Esto siendo eso llega a ser, con el surgimiento de esto eso surge…..”
Su vida no estaba separada de la de los demás, y creo que por realizar la interconexión de forma tan completa tenia, aun viejo y enfermo, tanto vigor. Ese es el verdadero vigor espiritual. Cuanto más nos separamos más morimos, cuanto menos amamos más sufrimos, cuanto más nos alegran las alegrías de otros más y más motivos tenemos para ser felices. Solos y aislados somos poca cosa.
Quiso, en definitiva, seguir sembrando ánimo para que otros crecieran y entendieran la vida y la muerte.
Murió. No se disolvió en el aire en ningún rito mágico, ni falta que le hacia. Libre como era, no tenia ya nada que demostrar ni demostrarse, no podían humillarle el dolor ni la muerte del cuerpo.
Estaba tan presente y de una forma tan noble.
Se cuidó de que Chunda, el herrero que le dió la comida que le ocasionó la muerte, no solo no sufriera por las setas envenenadas que le había servido. Quiso además que le fuera reconocido el mérito de haberle dado su última comida.
No odiaba. Además sabia distinguir entre
*aquello que, aunque cause daño, no es la responsabilidad de nadie, ni propia ni ajena, sino la simple consecuencia de tener un cuerpo (y así no convertir un efecto en causa de otro efecto) y
*el daño causado por el odio de otros, como cuando su primo Devadatta quiso asesinarle. El fue contundente entonces y bien claro le dijo: No, Devadatta, no quiero tu regalo. Todo este odio que me tienes es tuyo. Pero, incluso entonces, fue ecuánime y explicó que, a pesar de esta terrible falta que es el intento de asesinato a un ser iluminado, a pesar de esta falta, Devadatta, cuando agotara su karma negativo, (cosa que se logra con acciones del mismo peso positivas) se iluminaría.
Al sentir en mi corazón esta historia me doy cuenta de cuánto nos desgasta a los seres humanos el resentimiento, el enfado, el victimismo. Nos resta tánta vida la confusión, el miedo, los deseos neuróticos, el confundir placer con felicidad.
Tuvo palabras para reconocer las muchas cualidades de Ananda y se aseguró que todos sus discípulos supieran de su amistad y amor. Miró a los árboles bajo los que estaba tendido sorprendido y alegre de su florecer temprano.
Cuanto más pienso en la muerte del Buda más pienso en la vida, disfrutar de verdad de la amistad, de la belleza, de estar presente, desatar el nudo del pasado y del futuro y vivir el presente plenamente. Así florecen los árboles aun sin ser primavera y el tiempo no transcurre, como dice el poeta – Primavera de invierno – Primavera de verano.
Tan vacío y lleno como era, quiso responder una vez más y dar enseñanza a un último hombre que acertó a pasar por allí. Instantes después el Buda moría.
Nada fué mezquino en la vida del Buda, ni los palacios de invierno o de verano, ni su padre, que tantos planes tenia para él, ni sus amores, ni su hijo, ni su criado, ni el carro en el que paseaban, ni el largo cabello que cortó, ni las equivocaciones, ni las extremas austeridades.
Ni siquiera aquella pequeña aldea “Kussinagar” donde eligió morir y que tan poco le gustaba a Ananda porque pensaba que era apenas una aldeuela de mala muerte. Ni siquiera esa aldea fué mezquina sino que era, bien claro lo contó, un lugar excelente que en tiempos muy lejanos había sido una ciudad magnífica...

El Buda desplegaba amor, sabiduría, alegría profunda, imaginación fecunda, A veces nuestras vidas son tan rutinarias, nuestra mente tan estrecha, la visión de las cosas simple y monótona, incluso nuestra forma de divertirnos es pobre, tosca y pequeña.
Me viene a la mente el recuerdo de una amiga que al despedirse de alguien siempre decía “arriésgate”, por contraste del repetido “cuídate”. Ella argumentaba con pasión: "La mayoría de personas que conozco no necesita cuidarse, ni siquiera tiene una idea acertada de lo que cuidarse significa. Lo que tienen que hacer es tomar un poco más de riesgos en la vida, atreverse a cambiar de trabajo, a vivir de manera distinta de la que le han dicho, viajar, atreverse a estar solo, atreverse a estar de verdad con otros…"

Primavera de invierno – Privamera de verano.
Para el Buda los árboles florecían aún fuera de tiempo por que el sabia ver.
Nada es mezquino porque el tiempo no pasa: Y aun viejo y enfermo como estaba el Buda tenía un gran vigor mental y espiritual. Energía para andar en pos de lo positivo, de lo bello, de lo profundo, y así lo hizo incluso en su lecho de muerte y así no llega la muerte.
Hoy, mañana y ayer se deshojará una rosa Y una fina sonrisa se dispersará como gajos de naranja. La fina sonrisa del Buda Sakhyamuni que a tantos seres humanos ha inspirado.
Nada es mezquino, porque la canción canta en cada brizna de cosa.
· Y yo ante la muerte me pregunto.
· Ante la vida que pasa instante tras instante, me pregunto.
· En la pérdida, la contrariedad, el dolor y la enfermedad, me pregunto.
· Cuando gano, estoy contenta y río, me pregunto.
¿Nada es mezquino, ni hora alguna escabrosa, ni es oscura la venturosa noche? ¿Y acaso es fina mi sonrisa y se dispersa como gajos de naranja? ¿En dónde está la hoja eternamente verde?
¿Res no és mesqui?
No, nada es mezquino. Ya lo dice el poeta.
40 años anduvo el Buda Sakhyamuni diciendo de la forma más bella
“nada es mezquino”. Lo dijo con su vida, con sus enseñanzas y con su muerte. Y momento a momento quisiera recordarlo.
Recordar significa cultivar atención consciente, cultivar continuidad de propósito. Y, si lo recuerdo, si en verdad en vida, en mi mente y mi boca nada es mezquino, entonces no me vendrá la muerte. Y si me llega no será distinta de la vida o el sueño. La muerte solo simulará serlo porque para nacer necesito morir. Quiero cultivar en mi alma las palabras del poeta y en toda mi vida el ejemplo del maestro.

Nada es mezquino
Ni hora alguna escabrosa,
Ni es oscura la ventura de la noche.
Y el rocío es claro
Que el sol sale y queda fascinado
Y se deleita del baño:
Que se maravilla el lecho de toda cosa hecha.
Nada es mezquino,
Todo rico como el vino y la mejilla curtida.
Y la ola del mar siempre se ríe,
Primavera de invierno – Primavera de verano,
Todo es primavera: y toda hoja eternamente verde.
Nada es mezquino,
Porque los días no pasan;
Y no llega la muerte ni habiéndola pedido.
Y si la habéis pedido os disimula un hoyo
Porque para nacer necesitáis morir.
Y nunca somos llanto
Sino fina sonrisa
Que se dispersa como gajos de naranja.
Nada es mezquino,
Porque la canción canta en cada brizna de cosa.
Hoy mañana y ayer se deshojara una rosa:
Y la virgen mas joven tendrá leche en el pecho.

¿Quién es el Buda?

extracto de un libro de Sangharákshita
Buda es una palabra sánscrita que significa “el que despertó”. Éste es el término que se le asigna al fundador del budismo. Él no era un dios ni era un profeta ni un mesías. El Buda nació como un ser humano normal que, a través de su esfuerzo, alcanzó un estado de perfecta sabiduría y completa sensibilidad hacia todo lo que existe. Dicho en otras palabras, él despertó a su propio potencial y a la naturaleza verdadera del mundo que le rodeaba.
A este estado tradicionalmente se le denomina “Iluminación” y es la esencia de la enseñanza budista. Todas sus doctrinas y prácticas están hechas para ayudar al ser humano, hombre o mujer, a llegar a su propio potencial de Iluminación.
Desde los tiempos del Buda muchos otros hombres y mujeres también han alcanzado el estado de iluminación, sin embargo, el título de “el Buda” se reserva generalmente para el pionero, Siddharta Gautama, el hombre que descubrió el sendero a la iluminación y que indicó el camino para que otros lo siguieran.
Joven Rico Insatisfecho
Siddhartha Gautama nació alrededor del año 560 AEC (antes de la Era Común) en una familia aristócrata y próspera del clan shakya, en lo que ahora es Nepal, al norte de la India. Algunas tradiciones indican que su padre era el rey de los shakyas y, aunque quizás esto no sea cierto, desde un punto de vista histórico parece ser verdad que en su niñez y juventud Siddhartha tuviera una vida de opulencia. Probablemente era una existencia de lujos sin muchos límites: manjares, ropa elegante y muchos sirvientes, lo cual, en el contexto de la India de los Himalayas de ese entonces, era semejante a un paraíso terrenal. A pesar de todo él no era feliz. Los placeres que lo rodeaban solo servían para que contactara con la insatisfacción y para provocarle un intenso deseo de encontrar algo que tuviera un sentido más profundo.
Paralelos actuales con la vida temprana de Siddhartha
Esto puede resultarle familiar a muchas personas en Occidente, donde las necesidades materiales son satisfechas de una manera relativamente fácil y donde las oportunidades para el ocio y la diversión serían la envidia de generaciones anteriores. No obstante, si observamos la cara de la gente que encontramos por las calles de cualquier ciudad occidental nos daremos cuenta que esta prosperidad no trae la felicidad automáticamente. Como Siddhartha, muchos de nosotros descubrimos que una vida dedicada sólo a satisfacer deseos materiales es vacía y poco satisfactoria.
La renuncia
La insatisfacción que sentía Siddhartha en su vida de lujo alcanzó un límite. A los veintinueve años decidió dejar su hogar familiar y su vida de comodidades para convertirse en errante en busca de la verdad, llevándose consigo únicamente su tazón para mendigar y unos sencillos hábitos.
El fermento religioso de la India antigua en la Era Axial.
El mundo al que salió Siddhartha era bastante primitivo, comparado con nuestro mundo actual, sin embargo era mucho más rico, en un sentido filosófico y espiritual, que el mundo moderno occidental. Las escrituras budistas tempranas dan la impresión de que había una sociedad con un profundo interés por las cuestiones fundamentales de la existencia. Había un gran número de maestros de meditación, abundaban las escuelas de filosofía y los debates religiosos eran una especie de deporte popular con muchos espectadores. Esto no sólo pasaba en India también en Grecia, China, Persia y en Medio Oriente. A este fermento tan concentrado de genio humano en el mundo se le ha llamado la Era Axial. Dentro de esta atmósfera, Siddhartha anduvo errante seis años, meditando y aprendiendo de los más famosos maestros del norte de la India, con una admirable determinación por encontrar lo que sentía que le había faltado en su vida anterior.
Las austeridades de Siddhartha
Por un tiempo dedicó su vida a un ascetismo extremo, dejando de comer y dormir con la esperanza de que esto le ayudara a alcanzar la verdad. Entonces, se dio cuenta de que no resultaba de utilidad para su práctica espiritual maltratar al cuerpo y, dándole la espalda al ascetismo, se dedicó de corazón a la meditación.
Su iluminación
Después de un esfuerzo continuo, una noche de luna llena del mes Vesakha, en el año 528 AEC, Siddhartha Gautama se sentó a meditar al pie de un árbol a la orilla del rió Niranjana, sitio que ahora se conoce con el nombre de Bodh-Gaya y decidió que no se levantaría sin haber encontrado lo que buscaba.
En ese momento su determinación era invencible. Entró en un estado de meditación profunda y, mientras transcurría la noche, su conciencia iba penetrando capas cada vez más profundas de la naturaleza de la realidad, hasta que alcanzó una percepción directa y total de la verdad. Para cuando se vio ascender en el horizonte la estrella de la mañana, él había alcanzado una liberación que era inquebrantable. Siddhartha Gautama se había convertido en el Buda, el que había despertado por completo.
Los tres aspectos de la Iluminación
La tradición budista de todas las escuelas habla de la iluminación como una experiencia compuesta de tres factores.
Para empezar se habla de la iluminación como un estado de conciencia clara y pura - incluso radiante-. En este estado de conciencia deja de experimentar la dualidad sujeto-objeto. Sin embargo, ésta es una conciencia de las cosas como realmente son.
En segundo lugar, pero de igual importancia, se dice que la iluminación es un intenso estado de compasión y amor profundo que se desborda, no únicamente hacia los seres humanos sino hacia todos los seres vivientes; todos los seres que respiran, los que se mueven, los que sienten. Así es como siente la mente iluminada.
En tercer lugar, la Iluminación consiste en un estado o una experiencia de una energía mental y espiritual inagotable. Se puede decir que el estado de la Iluminación es un estado de una energía que se encuentra burbujeando continuamente; un estado de espontaneidad y creatividad absolutas e ininterrumpidas.
Esto es lo que quiere darse a entender por medio del término “Iluminación”, como se expresa en la tradición budista. Lo que sucede realmente es que el conocimiento se convierte en amor y la compasión en energía. La energía a su vez se convierte en sabiduría. Lo cierto es que no podemos separar ningún aspecto de los demás.

Los Mantras

Los Mantras
A final de nuestros puyas generalmente recitamos una secuencia de nueve mantras. A continuación hay los mantras y una explicación de su significado.
OM MANI PADME HUM
(Avalokitesvara)
OM A RA PA CHA NA DHIH
(Manjughosa)
OM VAJRAPANI HUM
(Vajrapani)
OM TARE TUTTARE TURE SVAHA
(Tara Verde)
OM AMIDEVA HRIH
(Amitabha)
OM MUNI MUNI MAHA MUNI SHAKYAMUNI SVAHA (Shakyamuni Buda)
OM A HUM VAJRA GURU PADMA SIDDHI HUM
(Padmasambhava)
GATE GATE PARAGATE PARASAMGATE BODHI SVAHA (Prajnaparamita)
OM SHANTHI SHANTHI SHANTHI

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OM MANI PADME HUM
Este mantra que se podía oír en los labios de miles de Tibetanos, antes de la invasión china. Es el mantra de Avalokitésvara, el Bodhisatva de la Compasión.
Una traducción común de Avalokitésvara es “El Señor Que Mira Hacia Abajo”. Es decir, es el Bodhisatva que está constantemente solícito y preocupado por los sufrimientos de todos los seres. Se representa de varias formas(se dice que tiene 108 formas en total) pero vamos a ver dos. Puede aparecer sentado sobre un loto blanco en un trono de joyas, y su cuerpo es de color blanco brillante el color de una concha, o de la luz del sol reflejado en la nieve. Su cuerpo aparece adornado con seda y joyas, que se dice simbolizan todas las Perfecciones que él ha practicado desde tiempo ilimitado. De modo extraordinario tiene cuatro brazos: un par interior juntos ceñidos en forma de un capullo de loto en su corazón, la mano derecha sujetando un rosario de cristal, y la mano izquierda una flor de loto. Todo su cuerpo está creado de luz, brillante y sutil, y está rodeado por una gran aura cuyo borde exterior es un enorme arco iris. Su expresión es una de la más profunda Compasión.
¿Pero de qué sirven incluso cuatro brazos cuando está contemplando todos los sufrimientos del mundo, verdaderamente de mundos infinitos y del tiempo infinito? Así que hay otra forma de Avalokitésvara que aparece frecuentemente y ésta es una forma que está de pie con mil brazos. Los brazos se extienden del cuerpo para formar un radiante círculo blanco, y en la palma de cada mano aparece un ojo. La figura tiene no sólo mil brazos sino once cabezas. Tal figura puede parecer extraño en un principio, pero una vez que se haya comprendido que encarna una profunda emoción espiritual dejará de parecerle raro. Para alguien de una mente puramente literal y mundana, la figura de Avalokitésvara de Mil Brazos será una invención de Heath Robinson, un ser imposible y ajeno. Pero para alguien quien haya desarrollado el `Bodhicitta', o para alguien quien está haciendo esfuerzos sinceros para desarrollarlo, la figura será simplemente la encarnación de un sentimiento que reconoce muy bien. Para el Bodhisatva que está involucrado en ayudar a todos los seres siempre habrá un abismo entre lo que realmente puede hacer de forma física y concreta por otros seres, y lo que ve como necesario hacer. Existen tantas demandas del corazón sensitivo, tantas maneras en que podría pasar su vida, tantas causas desesperadas. Pero uno sólo tiene dos ojos para ver lo que hace falta, un par de hombros sobre los cuales puede llevar a los enfermos y cojos, un par de labios para inspirar a los afligidos, y un par de brazos para mecer al universo. La vida se escapa en cada momento, y todavía queda un infinito de cosas por hacer! El tiempo se mide en lágrimas para el Bodhisatva. Este abismo entre lo que uno ve como necesario y la cantidad minúscula que pueda hacer realmente, entre el alcance infinito del corazón del Bodhisatva, y los recursos limitados de su cuerpo, se experimenta como una opresión, como un dolor profundo. La figura de Mil Brazos de Avalokitésvara encarna esta opresión y su transcendencia. El número de mil es puramente simbólico; en realidad extiende una mano a cada ser del universo.
OM A RA PA CA NA DHIH
Este mantra evoca otra figura del brillante cielo azul: un príncipe de dieciséis años, sentado sobre un trono de un loto de azul pálido, su cuerpo de una luz dorada, el color del ojo de un león. Está sonriendo dulcemente, y sobre su frente hay una corona de lotos azules, coronado con cinco joyas. Lleva en su mano derecha una espada de doble filo con un mango de una `vajra', la punta de la espada rodeada de llamas. Con su mano izquierda oprime un libro delgado contra su corazón. Él también lleva puesto sedas y joyas y está rodeado de una gran aura de luz.
El mantra ha invocado a Manjughosa o Manjusri, el Bodhisatva de la Sabiduría. Literalmente Manjughosa significa `El de La Voz Suave', que implica una conexión con la comunicación creativa. Su figura y mantra son meditados por aquellos involucrados en los artes y ciencias, comprometidos en el estudio, o deseosos de desarrollar una memoria retentiva. No obstante, el hecho de verle como un tipo de `deidad patrón' de los artes y ciencias es lo más inferior de sus cualidades. La sabiduría que encarna significa ‘prajna', La Sabiduría Trascendental, la Sabiduría que conoce la Realidad. Lo más cerca y próximo a su corazón es el volumen de la `Prajna Paramitá' la Perfección de la Sabiduría entregado al gran sabio Nagárjuna por los `nagas' de larga vida quienes moran en las profundidades del océano. Su espada de doble filo corta a través de todos los conceptos dualísticos que nosotros infligimos en la
Realidad: tales como existencia' y `no-existencia'. o uno mismo' y otro'. La punta de su espada penetra el mundo de la misma Verdad en el que todos los dualismos se funden en los fuegos de `sunyata'. El lleva el color dorado de un enorme sol, iluminando la oscuridad de la ignorancia de Samsara con el gran resplandor de la Verdad. Tiene la juventud de la Sabiduría que ve la frescura de la vida en cada instante, que ni envejece ni se dobla por el peso de las preocupaciones mundanas porque puede ver a través de su naturaleza ilusoria, penetrando hacia un mundo de luz y libertad donde la muerte no tiene `dominio'. Manjughosa representa una comprensión completa y uso libre de las posibilidades de comunicación a través del lenguaje, pero también un reconocimiento claro de sus limites. Su mantra incorpora los cinco primeros sonidos del alfabeto de la Sabiduría Perfecta, llevándonos de vuelta a los bloques más básicos de la construcción del lenguaje o la magia que utilizamos para controlar nuestro mundo y después llevándonos más allá hacia un encuentro con la `Sabiduría más allá de palabras', el `silencio estruendoso' de la misma Realidad.
OM VAJRAPANI HUM
Mientras resuena este mantra una figura muy distinta aparece ante nosotros en el cielo. No es una figura esbelta de dieciséis años, sino por lo contrario una gigantesca figura poderosamente construida de color azul, con un cuerpo achaparrado únicamente vestida con la piel de un tigre. Sobre su cabeza aparece una corona de calaveras, no de joyas. Su cabello es largo y despeinado, su cara una máscara de furia, los globos de sus ojos hinchados, y tiene un tercer ojo en medio de su frente con una mirada tan furiosa y perniciosa como la de los otros dos. Sujeta en su mano derecha una vajra dorada en lo alto, el cetro rayo que jamás puede fallar su objetivo y que siempre vuelve a su mano, mientras que su mano izquierda expresa un gesto de guardián contra cualquier fuerza hostil hacia el progreso espiritual. Camina hacia la derecha golpeando con los pies a dos pequeñas figuras. Todo su cuerpo está rodeado por una aureola de llamas. Esta es la forma colérica de Vajrapani, el que “Sujeta el Rayo Diamantino”, el Bodhisatva que encarna la energía espiritual y heroísmo. Igual que con Manjusri, uno puede relacionarse con él desde varios puntos de vista. En un aspecto personifica ese tremendo estallido casi suprahumano de energía que tenemos que excitar si vamos a ir más allá de nuestros límites y más allá de todo aquello que conozcamos para contactar con lo Trascendental. O le podríamos ver en un nivel superior como prorrumpiendo `de 'lo Trascendental, en cuyo caso representa la cualidad heroica y audaz que se desata en nosotros, la energía fantástica liberada por nuestro contacto consigo. En el primer caso él representa el esfuerzo supremo todas nuestras energías dirigidas hacia la búsqueda de la Realidad. En el segundo caso representa las efusiones de una libertad espontánea y sin esfuerzo. En este segundo caso Vajrapani pisotea las figuras del anhelo y aversión debajo de los pies, casi sin fijarse en ellas. Con la vajra de la Visión Clara y Realidad rompe las barreras entre uno mismo y el otro con la facilidad que un boxeador de peso pesado tendría al golpear un muro de papel. Habiendo destruido las ilusiones que nos han atado al sufrimiento desde el tiempo sin comienzo, sus ojos brillan con triunfo, y la decisión feroz para ayudar a todos los seres a irrumpir fuera de la cárcel de su ignorancia en lo que se mantienen prisioneros.
OM TARE TUTTARE TURE SVAHA
Del grito triunfante de Vajrapani, el grito de guerra del héroe espiritual, ahora se nos presenta una faceta completamente distinta de la Joya de Iluminación. Tal vez de nuevo durante un breve instante podamos ver la figura de Avalokistésvara, apareciendo igual que una nube radiante de luz blanca en medio de la cual hay un par de ojos, los ojos más hermosos que jamás han habido. Mientras miramos dentro de esos ojos vemos reflejado en su interior la procesión infinita andrajosa de la vida mundana. Reflejan los enemigos,, batallas feroces, las caras de vidas nuevas que gritan luchando por su primera bocanada de aire, las caras de las vidas que están llegando a su fin con resignación o temor. Los reflejos siguen y siguen, igual que una película sin comienzo ni final, siempre dando las mismas escenas, sólo con unos pequeños detalles cambiados. Un ejército lleva espadas cortas, el siguiente porta rifles y bayonetas, y el siguiente armas nucleares. Mientras que esta película infinita se desenreda en el reflejo de esos ojos perfectos, las lágrimas comienzan a formarse . Se caen por cañadas hasta que forman un enorme charco. Un loto de azul pálido surge del charco, sobre el cual reposa un felpudo lunar blanco. Sentada sobre el felpudo lunar puro, rodeada de arcos iris, tan suave y delicada como una princesa de duendes, está Tara, la “Salvadora”, la hija espiritual de Avalokitésvara, nacida de sus lágrimas, y por lo tanto la misma quintaesencia de la Compasión. Es su mantra la que ahora resuena suavemente.
Ella tiene el color de verde jade o turquesa, es delgada y hermosa. Su pie derecho cuelga hacia abajo dando énfasis a esa cualidad espontánea de la Compasión la cual está dispuesta a responder de modo instantáneo ante cualquier situación en que se necesita ayuda, igual que una madre se lanza sin pensar en su propio peligro para poder rescatar a su hijo. Su mano derecha reposa sobre su rodilla, la palma al exterior con un gesto de dar libremente , mientras que su mano izquierda sujeta el tallo de una flor de loto con tres capullos: uno firmemente cerrado, uno mitad abrir, y uno abierto completamente. El pasado se ha ido, el futuro sin llegar, y el presente tan inalcanzable como un relámpago. Colocada sobre su cabeza hay una diadema de joyas, puesto que ella es igual que una reina del universo espiritual. Su cuerpo irradia la luz de un arco iris.
La figura que hemos visto es la de Tara Verde, pero hay veintiún formas de Tara en total. Otra forma que aparece comúnmente es la de Tara Blanca, tan hermosa y serena como su hermana, pero con ambas piernas colocadas en la postura de meditación, y con siete ojos: dos en el lugar usual, uno en medio de su frente, dos en las palmas de sus manos, y dos en las suelas de sus pies. De esta forma nos recuerda que la Compasión tiene que ser sabia. Para poder ayudar no debemos perder nuestro centro, no debemos perder nuestro equilibrio. Tenemos que ver las cosas con claridad, de otra manera seremos parte del problema en vez de parte de la solución. Igual que todos los colores del arco iris se funden en una brillante luz blanca, de igual manera ella funde todas las cualidades de la Iluminación en ella misma.
De todas las figuras de Budas y Bodhisatvas tal vez Tara es la figura más accesible, la más gentil y alentadora. Algunas veces se habla de su práctica como el `camino fácil hacia la Sabiduría.
OM AMIDEVA HRIH
Ahora nos encontramos mirando a través de una vasta extensión de océano con suaves olas, en medio de las cuales un sendero de luz dorada se extiende hacia la distancia. Al mirar a lo largo podemos ver la fuente de ese sendero dorado: una figura de rojo profundo, sentado sobre un loto rojo. Hasta ahora sólo hemos encontrado a distintos Bodhisatvas, pero ahora nos encontramos con un Buda, el Buda Amitabha. Sus manos están en la mudra de meditación, sujetando un loto de color rojo profundo. Lleva puesto las túnicas monásticas de color rojo anaranjado bordadas con oro. Su pelo está rizado y del color negro azulado, y todo su cuerpo parece irradiar Amor y Compasión. És el Buda de la Luz Infinita, asociado con el Occidente y con el calor de la puesta del sol, que penetra todo con su profunda luz brillante. Su amor baña todo, penetra todo, deslizándose sobre la superficie del mar. Es un Amor de unas dimensiones que abarca todo, y las olas, tocadas por ello se reconocen ahora como parte del océano, aunque anteriormente se habían sentido como algo separado y aislado.
OM MUNI MUNI MAHAMUNI SAKYAMUNI SVAHA
Mientras que el mantra se aleja la figura de Amitabha se disuelve en la luz, y el océano se disminuye en un río que fluye suavemente. Sobre el banco más lejano vemos un gran árbol con un tronco del color gris y plata y unas hojas verdes con forma de corazón. Sentado debajo, recientemente Iluminado como lo ha sido desde un tiempo sin límite, aparece Sakyamuni "el Sabio del Clan de los Sakyas el Buda histórico. Pero no le vemos aquí como habría aparecido ante los ojos físicos, sino con lo que Wordsworth denomina el ojo interno:le vemos transformado. Después de todo, su cuerpo físico era simplemente el acrecentamiento del karma pasado, mientras que el cuerpo radiante `reluciente con marcas y señales' que vemos sentado ahora bajo el árbol Bodhi no es meramente el bagaje sobrante de tiempos anteriores a su Iluminación, sino la encarnación de la misma experiencia de Iluminación. Después de su Iluminación el Buda era como un rey disfrazado todavía vestido con los harapos de un cuerpo condicionado, era el soberano de todo los tiempos y espacio. Así que aquello que ahora vemos es la manifestación, la comunicación, de esa soberana conciencia ilimitada: Sakyamuni vestido con las insignias brillantes de lo Incondicionado.
Sentado en la postura de la meditación, todo su cuerpo brilla con una luz dorada, y su sonrisa serena nos cuenta más que unas palabras jamás pudiesen acerca de la Felicidad Suprema de la Iluminación que él se esforzó tanto por alcanzar.
OM AH HUM VAJRA GURU PADMA SIDDHI HUM
Tal vez la siguiente figura debería aparecer en medio del rayo de un trueno. Su mantra evoca a Padmasambhava, el Guru nacido de un Loto. Es una figura mágica y encarna el linaje completo de enseñanzas tanto esotéricas como exotéricas que se ha transmitido con palabras, señas y telepatía durante 2,500 años. Es el gran depósito de poderes espirituales hacia donde debemos aproximarnos si vamos a transformar de un modo radical tanto a nosotros mismos como a nuestra sociedad, al confrontar a los obstinados demonios que residen en nuestras profundidades, amansándoles con poderes mágicos, y atándoles al servicio del Dharma.
Es el Guru Tántrico, dispuesto a no pararse por nada para ayudar a su discípulo a beber la sangre de la vida de la Realidad que hay en el cráneo vaso de “sunyata”. Sentado sobre un loto rojo y felpudo de luna blanca, lleva puesto tres túnicas reales de las tres “yanas” del Budismo; Hinayana, Mahayana y Vajrayana. En su mano derecha lleva una vajra dorada, en la izquierda un vaso cráneo lleno del néctar de la Realidad. Enganchado a su lado izquierdo, igual que una esposa, hay un flameante bordón de tres púas, junto con tres cabezas humanas, una recién cortada, una pudriéndose, y una no más que una calavera. Sobre su cabeza lleva una gorra de loto adornada con el sol y la luna, y de ésta sale una pluma de ala de buitre el pájaro asociado con los yoguis, el pájaro que más alto vuela. Erudito y mago, maestro de todas las yogas, sonríe con una extraña sonrisa, compasiva pero con una alusión de cólera. Es verdaderamente peligroso porque está más allá de lo convenido y no tolera formalidades; si le encuentras puede que coja tu ego mundano y lo coloque como un trofeo sobre su bordón. Pero a cambio te dará todo el conocimiento del universo y un brebaje mágico para hacerte olvidar el dolor y descontento para siempre; te arropará con un manto mágico hecho de los árboles, ríos, sol, luna y estrellas; su Vajra Sabiduría te protegerá y te guiará, y no volverás a conocer el temor. Es un mago lo suficiente poderoso para romper el hechizo oscuro que te ha mantenido en el sueño de la ignorancia durante miles de vidas.
¿Realmente quieres despertar?
Y todos deben gritar, ¡Cuidado, Cuidado!
Con sus ojos de relámpago, su pelo suelto
Teje un círculo a su alrededor tres veces,
Y cierra tus ojos con santo pavor,
porque él se ha alimentado con el rocío cubierto de miel,
Y ha bebido la leche del Paraíso.
GATE GATE PARAGATE PARASAMGATE BODHI SVAHA
Mientras que este mantra suene no aparece ninguna figura. Simplemente permanecemos contemplando el cielo infinito de sunyata. Porque este mantra es la incomparable radiante mantra del Sutra del Corazón, resumiendo la Sabiduría que contiene. Mientras resuena se nos lleva más y más profundo dentro del corazón de la Perfección de la sabiduría, penetrando los distintos grados de sunyata. Finalmente al ir más allá de todos los conceptos, ya no quedamos atrás mirando al cielo azul. Todas las barreras se han quitado por fin. Radiante y sin obstáculos, la conciencia Transcendental se extiende en todas las direcciones. Desde siempre nosotros éramos el mismo cielo azul.
OM SHANTHI SHANTHI SHANTHI
Shanthi quiere decir paz. Por fin estamos libres, y la paz, paz del cuerpo, habla y mente representados por su repetición triple es el producto de la libertad.
Queda un último punto. La Puja es esencialmente un acto colectivo, y esto subraya una condición adicional para el surgimiento del Bodhicitta. Es más probable que surja en una situación donde hay una cantidad de individuos trabajando juntos para el Dharma. En un contexto donde hay amistad espiritual y una visión común, donde tienes una cantidad de gente comprometidos al Ideal Bodhisatva , intentando lograrlo, y donde tienes las condiciones ideales para la aparición de la Joya que cumple todos los deseos del Bodhicitta.
Esto, por encima de todas las demás cosas, es la razón de la existencia del Movimiento de la Orden Budista Occidental. Es una asociación libre de personas que una vez eran ciegos, pero cuya visión espiritual se ha restaurado hasta cierto grado, y que todos están sistemáticamente buscando joyas. Mientras que cada uno encuentre una joya él o ella puede ver con claridad por fin, y puede guiar a otros en su búsqueda. Si todos cumplimos con nuestra parte un día habrán miles de personas que habrán restaurado su visión espiritual, todos sujetando en su mano la joya preciosa del Bodhicitta cada gema reflejándose en las demás, y todas las demás reflejándose en ella.


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Otros mantras
Recitamos estos mantras también en ocasiones especiales
El Mantra de Vajrasattva
OM VAJRASATTVA SAMAYA
MANUPALAYA
VAJRASATTVA TVENOPATISHTA
DRDHO ME BHAVA
SUTOSYO ME BHAVA
SUPOSYO ME BHAVA
ANURAKTO ME BHAVA
SARVA SIDDHIM ME PREYCHA
SARVA KARMA SUCHA ME
CHITTAM SREYAH KURU HUM
HA HA HA HA HOH
BHAGAVAN SARVA TATHAGATA
VAJRAMA ME MUNCA
VAJRI BHAVA
MAHASAMAYASATTVA
AH HUM ¡PHAT!
Mantra de Tara Blanca
OM TARE
TUTTARE TURE
MAMA AYUH
PUNYA-JÑANA-
PUSHTIM-KURU SVAHA

¿Qué son Mantras Budistas?

¿Qué son Mantras Budistas?
Los mantras son palabras o frases que se cantan en voz alta o, bien, de manera interna, como objetos de la meditación. A menudo, esos mantras se relacionan con alguna figura budista en particular, cuyas cualidades se pueden cultivar mediante la repetición del mantra adecuado.
La meditación con mantras es anterior al surgimiento del budismo, probablemente le antecede por varios cientos de años.
A través de la historia, las culturas han creído en el poder sagrado de las palabras y han imaginado que al pronunciar determinados vocablos o nombres podrían controlar el mundo externo o a los poderes invisibles, como los dioses o los espíritus, los cuales se creía que actuaban sobre el mundo. Podemos verlo en palabras como "encantar", que se deriva del verbo cantar y que se refiere al hechizo que una persona ejerce sobre otra mediante la pronunciación rítmica de ciertos sonidos. En inglés, la palabra "spell" significa "deletrear", es decir, pronunciar o escribir las letras y sílabas por separado, de manera clara y correcta. Sin embargo, "spell" también significa "hechizar", o sea, utilizar palabras mágicas para dominar a los demás.
El Tantra utilizaba profusamente los mantras para comunicarse con los dioses e influir en ellos y el budismo adoptó esa metodología como un medio para entrar en contacto con las cualidades de la iluminación. El Mahâyâna había desarrollado ya un "panteón" de figuras simbólicas con forma humana, que representaban la diversidad del estado iluminado. Dado su estrecho contacto con las tradiciones tántricas, era natural que estos Budas y Bodhisattvas arquetípicos llegaran a relacionarse con ciertas sílabas y mantras en particular.

Mantras ¿que son?

Mantra (तन्त्र en devanagari) es una palabra de origen sánscrito, que esta formada por los términos manaḥ y trāyate, que traducen mente y liberación, de ahi que se dice que un mantra es un instrumento para liberar la mente del flujo constante de pensamientos que la confunden.
Un mantra puede ser una sílaba, una palabra, una frase o texto largo, que al ser recitado y repetido va llevando a la persona a un estado de profunda concentración (dhāraṇā)

En el budismo tibetano, cada mantra se considera el sonido correspondiente a un cierto aspecto de la iluminación y se recita para identificarse con ese aspecto de la mente iluminada.
Por ejemplo, el conocido om mani padme hung corresponde a la compasión. Se traduce: ‘¡Oh, joya en el loto!’, siendo originalmente el célebre mantra om el símbolo sonoro correspondiente al Brahman, aunque tal mantra pasó a ser parte de una célebre frase budista.
Según la tradición budista pollivetana, un mantra no tiene efecto completo si la práctica de su recitación no es supervisada y autorizada por un maestro competente (lama en tibetano, gurú en sánscrito), respaldado a su vez por un linaje de maestros que —en el caso del budismo— debe remontarse hasta el Buda (no necesariamente el Buda histórico). Según el budismo, además de recitarse, un mantra se puede escribir en determinados lugares para beneficiarnos con su influencia espiritual

¿Que tipos de mantras hay?


AOM: El gran sonido primordia, el sonido originario a partir del cual se creó el universo, el sonido de todos los sonidos juntos.

OM AH HUM: Tres sílabas de gran poder, que se utilizan para las finalidades siguientes: a) purificar la atmósfera antes de emprender un ritual
o una meditación; b) trasmutar una ofrenda material en su contrapartida espiritual.

OM MANI PADME HUM: Significa "la joya del loto que reside dentro" Mani Padme representa la joya del loto, la sabiduría esencial que incardina
las enseñanzas budistas, la esencia divina, mientras que Hum representa la realidad sin límites encarnada dentro de los límites del ser
individual. ASí Hum une lo individual con lo universal.

YO SOY EL QUE SOY: Esta versión en nuestro idioma tiende también a unir lo individual con lo universal.

OM KLIM CRISTAVE NAMA HA: Significa "en el nombre del todo que mi presencia crísitica venga a mí".

OM NAMAH SHIVAYA: Significa "en el nombre de Shiva". Es uno de los muchos mantras que invocan nombres de divinidades.

NAMY HO REN GE KYO: Este mantra japonés tiene un significado similar al anterior.

Afirmaciones

Una afirmación expresada en forma de mantra, surte poderosos efectos, ya que en cualquier idioma, las palabras son una forma de
estructuración interna del objeto aludido. Por ejemplo: "Estoy seguro, estoy aquí"; "Soy fuerte, soy capaz"; "Soy feliz, "La vida es amor y
armonía"; "Yo soy la pureza que Dios creo"...


Conclusion:

Los "mantras" se pronuncian de forma rápida, acompañados muchas veces de la visualización de sus sílabas o de sus significados un total de
7, 21 o 108 veces. Para no desviar la concentración de la visualización, se emplean los "malas" o rosarios de mantras, de 108 cuentas, más
una adicional que no se cuenta, como el que vemos en la fotografía. la recitación de "mantras" es una vía hábil y fructífera para que los
efectos de la meditación sean duraderos y para incrementar la espiritualidad, acercando al hombre hacia el estado de Samaddi o meditación
continua.

El mantra suele ser una palabra o grupo de palabras, aunque también puede ser eficaz una salmodia de tonos musicales abstractos. Aunque
existen algunos que vienen utilizándose desde hace siglos para lograr determinados efectos, nadie nos impide crear nuestros propios
mantras, como en el caso de las afirmaciones.
 
La primera función que cumplen los mantras es la de purificarnos del velo de la negatividad, de la ignorancia, y por otra parte desarrollar en nosotros cualidades positivas. Acrecentar el mérito y acercarnos al Despertar.

Algunos mantras están particularmente asociados a aspectos de nuestra existencia. Ya sea la prolongación de la vida, la purificación de enfermedades, impedir que la mente caiga en estados inferiores, o eliminar el miedo y la ansiedad, etc. Pero en general, podemos decir que todos los mantras tienen el mismo objetivo: eliminar el sufrimiento y la confusión, y conducir al practicante hacia el Despertar.

jueves, 7 de julio de 2011

Las 8 ramas del Ashtanga

Uno de los principios básicos del Hatha Yoga es el de las ocho ramas, ideado por el maestro Patánjali hacia el año 200 a.c., en el histórico texto de yoga : "YOGA SUTRAS DE PATÁNJALI", que describe las ocho ramas, que pueden vincularse a la forma y la naturaleza de un árbol: igual que un árbol permanece erguido a pesar de las adversidades y sigue creciendo y produciendo frutos, los alumnos del yoga, a través de la práctica y la dedicación, recogen los beneficios de su labor y nutren los frutos de su amor.
Las cinco primeras ramas se ocupan del cuerpo y el cerebro. Constituyen la fase externa del yoga. Las últimas tres ramas se ocupan del reacondicionamiento de la mente y constituyen la fase interna del yoga.

Primera rama: YAMA. Promueve los principios morales y éticos dentro del individuo. Consta de cinco principios o disciplinas sociales: ahimsa (no violencia), satya (la verdad), asteya(Honradez y honestidad), brahmacharya(control de la energía sexual), y aparigraha (sin vínculos).

Segunda rama: NIYAMA. Crea una integridad interior, consta de cinco principios: saucha(limpieza interna y externa), santosha(cultivar la actitud de contento y satisfacción), tapas (austeridad),svadhaya(autoestudio), y ishwara pranidana(abandono a la voluntad divina).

Tercera rama: ASANA. Son las posturas del yoga, practicadas para calmar la mente, lo que permite llegar a un profundo estado de meditación. Se basa en el principio de que si el cuerpo esta inquieto, la mente también lo estará e inhibirá la verdadera realización con uno mismo.

Cuarta rama: PRANAYAMA. La extensión de la respiración. El pranayama elimina las distracciones de la mente, de modo que concentrarse y meditar resulta mas sencillo.

Quinta rama: PRATYAHARA. El dominio de los sentidos. A través del asana y del pranayama la atención mental aumenta y a través del pratyahara, este foco interno se mantiene.

Sexta rama: DHARANA. La concentración que permite fijar la atención en un punto y excluir todo lo demás. Es fundamental para la realización del verdadero ser.

Séptima rama: DHYANA o meditación. El fluido de la consciencia sin esfuerzo hacia el objeto de concentración. La diferencia entre concentración y meditación es que en la concentración hay una distracción periférica o consciencia de nuestro alrededor inmediato, mientras que en la meditación la atención no se ve alterada y estamos completamente absortos.

Octava rama: SAMADHI. La absorción del objeto con la mente. En este estado de iluminación no existe una dualidad de consciencia. Es un paso más allá de encontrarnos completamente absortos en el estado de meditación. Cuando logramos llegar al samadhi, el "yo" desaparece.Nos convertimos en una persona unida a todo nuestro alrededor.

lunes, 4 de abril de 2011

Budismo Zen

BUDISMO ZEN

Cuando la mente China entró en contacto con el pensamiento hindú, en la forma del Budismo, alrededor del siglo I d.C, dos desarrollos paralelos sucedieron. Por un lado, la traducción de los sutras budistas estimularon a los pensadores chinos y los llevó a interpretar las enseñanzas del Buda hindú a la luz de sus propias filosofías. De esta manera surgió un muy fructífero intercambio de ideas, que culminaron, en la escuela Hua-yen -sanscrito: Avatamsaka- de budismo en China y la escuela Kegon de Japón.
Por otro lado, el lado pragmático de la mentalidad china respondió al impacto del budismo hindú, concentrándose en los aspectos prácticos y desarrollándolos en una forma especial de disciplina espiritual que recibió el nombre de Ch’an, una palabra normalmente traducida como “meditación”. Esta filosofía Cha’an fue eventualmente adoptada por Japón, alrededor del año 1200, y ha sido cultivado allí bajo el nombre de Zen, una tradición que se mantiene viva hasta la actualidad.
Zen es una mezcla única de filosofías e idiosincrasias de tres culturas diferentes. Es una forma de vida típicamente japonesa, y aún así refleja el misticismo de la India, el amor de la naturalidad y espontaneidad del Taoísmo y el pragmatismo profundo de la mente Confucianista.
A pesar de su carácter tan especial, Zen es puramente budista en su esencia pues su objetivo no es ni más ni menos que el de Buda: el lograr la iluminación, una experiencia conocida en Zen como Satori. La experiencia de la iluminación es la esencia de todas las escuelas de filosofía orientales, pero el Zen es la única que se concentra exclusivamente en esta experiencia y no está interesada en ninguna interpretación más allá de ésta. En las palabras de Suzuki, “Zen es la disciplina en iluminación”. Desde el punto de vista del Zen, el despertar de Buda y el enseñar de Buda, que todos tenemos el potencial de lograr la iluminación son la esencia del Budismo. El resto de la doctrina, incluido en los voluminosos sutras, es visto solamente como suplementario.
La experiencia del Zen es, por lo tanto, la experiencia de la iluminación, de satori, y ya que esta experiencia, finalmente, trasciende toda categoría de pensamiento, Zen no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualización. No tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal y enfatiza su libertad de todo pensamiento fijo, esto la hace verdaderamente esprititual.
Más que cualquier otra escuela de misticismo oriental, Zen está convencido de que las palabras nunca expresarán la verdad última. Debe haber heredado su convicción del Taoísmo, que mostraba la misma actitud sin compromisos. “Si alguien pregunta sobre el Tao y otro le responde, ninguno de ellos lo conoce”. Dijo Chuang Tzu.
Pero la experiencia Zen puede ser pasada de Maestro a discípulo, y ha sido, de hecho, transmitido por muchos siglos por métodos especiales propios de Zen. En un resumen clásico de cuatro líneas, Zen es descrito como:
Una trasmisión especial externa a las escrituras.
No sostenida por palabras ni letras, apuntando directamente a la mente humana,
Mirando directamente a la naturaleza propia y alcanzando el estado de Buda.
Esta técnica de “apuntar directamente” constituye el sabor especial del Zen. Es típico de la mente japonesa, que es más intuitiva que intelectual y que le gusta entregar los hechos como hechos, sin comentario alguno. Los maestros Zen no son adeptos a la palabrería y aborrecen todo tipo de teorización y especulación. De esta manera desarrollaron métodos que apuntan directamente a la verdad, con acciones y palabras repentinas y espontáneas, que exponen paradojas del pensamiento conceptual y, como los koans, están orientados a parar el proceso mental del pensamiento, preparando así al estudiante a la experiencia mística. Esta técnica se ve muy bien ilustrada en los siguientes ejemplos de cortas conversaciones entre maestro y discípulo. En estas conversaciones, que forman la mayor parte de la literatura Zen, los maestros hablan lo menos posible y usan sus palabras para cambiar la atención del discípulo desde los pensamientos abstractos a la realidad concreta.

Un monje, pidiendo instrucción, le dijo a Bodhidharma: “No tengo nada de paz mental. Por favor, apacigüe mi mente”.
“Trae tu mente aquí al frente mío”, replicó Bodhidharma, “y yo te la apaciguaré”.
“Pero cuando busco mi propia mente” dijo el monje, “no la puedo encontrar”.
“¡Eso!”, replicó inmediatamente Bodhidharma, “¡he apaciguado tu mente!”
Un monje le dijo a Joshu: “Acabo de entrar en este monasterio. Por favor enséñame”.
Joshu preguntó: “¿Has comido tu potaje de arroz?”
El monje le responde: “Ya he comido”.
Joshu le contesta. “Entonces sería mejor que lavaras tu plato”.

Estos diálogos hacen notar otro aspecto del Zen que es característico. La iluminación en Zen no significa retirarse del mundo, sino al contrario, una activa participación en la vida cotidiana. Este punto de vista atrajo mucho a la mentalidad china que le daba mucha importancia a una vida práctica y productiva y a la idea de la perpetuación de la familia, por lo que no podía aceptar el carácter monástico del Budismo hindú. Los maestros siempre hacían hincapié que Ch’an, o Zen, estaba en nuestra experiencias diarias, “la mente de todos los días”, como proclamaba Ma-Tsu. Se enfatizaba el “despertar” en el medio de las actividades diarias y dejaban muy en claro que veían a la vida diaria, no sólo como la forma de lograr la iluminación, sino como la iluminación misma.
En Zen, satori significa la inmediata experiencia de la naturaleza Buda de todas las cosas. Lo primero y más importante entre éstas, están los objetos, hechos y personas involucradas en la vida cotidiana, de tal manera que aunque enfatiza las cosas prácticas de la vida, Zen aun así es profundamente mística. Al vivir enteramente en el presente, dándole atención completa a los asuntos diarios, alguien que ha logrado satori, experimenta la admiración y misterio de la vida en cada situación:
¡Qué maravilloso esto, cuan misterioso!
Cargo la leña, saco agua del pozo.
La perfección del Zen es por lo tanto vivir la vida diaria de forma natural y espontánea. Cuando a Po-chang se le pidió que definiera Zen, dijo: “Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo”. Aunque esto suene a simple y obvio, como tantas otras cosas en Zen, es de hecho una tarea bastante difícil. Recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza original requiere de un largo entrenamiento y constituye un gran logro espiritual. En las palabras de un dicho Zen muy famoso:
Antes de estudiar Zen, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras estás estudiando Zen, las montañas ya no son montañas y los ríos ya no son ríos; pero una vez que alcanzas la iluminación las montañas son nuevamente montañas y los ríos nuevamente ríos.
El énfasis sobre la naturalidad y espontaneidad muestra claramente las raíces Taoístas, pero la base para este énfasis es estrictamente Budista. Es la creencia en la perfección de nuestra naturaleza original, la realización de que el proceso de iluminación consiste meramente en transformarnos en lo que ya somos desde un principio. Cuando se le preguntó al maestro Zen Po-chang sobre buscar la naturaleza de Buda, respondió: Es muy parecido a montar un buey en búsqueda de un buey”.
Hay dos escuelas principales de Zen en Japón actualmente, difieren en sus métodos de enseñanza. La escuela Rinzai o “repentina”, utiliza el método koan, se da prominencia a entrevistas formales periódicas con el maestro, llamadas sanzen, durantes las cuales se le pregunta al estudiante su visión actual sobre el koan que ha estado tratando de resolver. La resolución de un koan involucra largos periodos de intensa concentración que lleva a una revelación repentina de satori. Un maestro con experiencia sabe cuando un estudiante ha llegado al borde mismo de la iluminación repentina y le es posible adentrarlo a una experiencia satori con acciones inesperadas, tales como un golpe con una varilla o un grito fuerte.
La escuela Soto o gradual evita los métodos de shock de Rinzai y apunta hacia la maduración gradual del estudiante Zen, “como la brisa de primavera que acaricia la flor, ayudándola a florecer”. Propugna “el sentar tranquilo” y el uso de su propio trabajo común como dos formas de meditación.
Ambas escuelas le confieren la mayor importancia a zazen, o meditación sentado, que es practicado en los monasterios Zen todos los días durantes muchas horas. La postura correcta y la respiración son las primeras cosas que debe aprender un estudiante de Zen. En el Zen Rinzai ¡, zazen es usado para preparar la mente intuitiva para poder manejar el koan, y la escuela Soto lo considera la forma más importante para ayudar al estudiante a madurar y evolucionar hacia satori. Más que eso, es considerado como el logro visible de la naturaleza Buda de uno mismo; cuerpo y mente siendo fusionada en una unidad armónica que no requiere ninguna mejoría. Como dice un poema Zen:
Sentado tranquilo, haciendo nada,
la primavera llega, y el pasto crece por sí solo.
Ya que Zen asegura que la iluminación se manifiesta en las actividades diarias y cotidianas, ha tenido enorme influencia en todos los aspectos de la forma tradicional de vida japonesa. Estas no sólo incluyen las artes de la pintura, caligrafía, diseño de jardines, etc., y las variadas artesanías, sino también en actividades ceremoniales como servir el té o el arreglo de flores y las artes marciales como el tiro con arco, la katana, el judo, el karate-do, etc. Cada una de estas actividades es conocida en Japón como un do, esto es, un tao o una “vía” hacia la iluminación. Todas exploran varias características de la experiencia Zen y pueden ser usadas para entrenar la mente y llevarla en contacto con la realidad última.
Las artes anteriormente mencionadas son todas expresiones de espontaneidad, simplicidad y la total presencia de la mente característica del Zen, las actividades lentas y rituales de cha-no-yu, la ceremonia japonesa del té, los movimientos de manos espontáneas requeridas para la caligrafía y la pintura y la espiritualidad de bushido, “la vía del guerrero”. Mientras que requieren de la perfección de la técnica, la maestría real sólo se logra cuando se trasciende la técnica y el arte se transforma en un “arte sin arte”, brotando del subconsciente.

http://www.proyectopv.org/1-verdad/filosofiasbudismozen.htm